Un Nuevo Viaje: Pesadillas



Me miro en el espejo y tan solo veo legañas y unos ojos caídos incapaces de recuperarse de esas noches en vela tan recurrentes. En otras circunstancias, para evadir el tema, diría que es una larga historia, no me gustaría explayarme ni por un momento en la difícil situación que estoy atravesando desde que dejé a mi marido. Se supone que todo son cambios, sin ellos, no podríamos vivir, sería aburrido y demasiado soso como para persistir en ello, terminaríamos provocando problemas para tener algo de emoción en nuestras vidas, así que, creo que lo mejor es abrir un poco la mente y tratar de expresar lo que he sentido últimamente a un espejo que parece mirarme, escucharme, fijar toda su atención en mí, a esas pequeñas arrugas que tengo en la frente y alrededor de la boca, terminando de vislumbrar las canas que han ido apareciendo en mi cabello.

Cada noche empieza a convertirse en una odisea, ya incapaz de cerrar los ojos, esforzándome por no dormirme y volver a verle. Tiene mi cuello entre sus manos como si estuviese secando una toalla mojada, como si retorcerme fuera a solucionar las cosas entre nosotros. Tras todo esto, empieza a escupirme, a zarandearme, a acuchillarme de forma constante por todo mi cuerpo, grito de dolor, no dejo de moverme porque no puedo mantenerme viva mucho más tiempo, mareada pero intentando permanacer entre los vivos, tratando de no dejar que se saliese con la suya... Pero su maldad me persigue durante todo el sueño, es como una sombra que me acecha, de la que tengo que escapar sin éxito, oyendo sus risas, sus amenazas, sus palizas cuando llega a cogerme... 

Me despierto con la respiración entrecortada, con taquicardia y sudor por todo mi cuerpo, como si por un momento, todo se volviera real y yo fuera la protagonista de la historia que inventaba mi mente, la cual, no se distanciaría tanto de la realidad si consiguiera encontrarme. Tras llorar durante unos minutos, asustada y sin ser capaz de controlar esa situación tan extrema, trato de respirar profundamente con los ojos cerrados, concentrándome en un solo punto negro para no desviarme. Cuando estoy algo más tranquila, vuelvo a meterme en la cama e intento dormir, sin demasiado éxito, dado que, esta especie de vídeo que está incrustado en mi cabeza de forma obligada, se repite una y otra vez en cuanto decido dormir. Los primeros días, empecé a pensar que eran pesadillas al azar, que no durarían mucho, lo que no conté fue que estaría más de un mes así, sin poder cambiar este aspecto tan frustrante de mi vida.

He estado buscando en internet... lo descubrí hace poco y me es muy útil para descubrir muchas cosas que ni sabía que existían tras haber estado encerrada durante tanto tiempo, de hecho, a veces, me siento como una inculta o una especie de alienígena. Varios vídeos de personas que han estado sufriendo este tipo de circunstancias, han dicho que se necesita terapia para eliminar todo esto del subconsciente, ya que, puede que debido a fuertes traumas, se haya clavado dentro de nosotros mismos, algo que me hizo pensar bastante en ello. Está claro que pasé por un infierno en el tiempo que viví con mi marido, un trauma detrás de otro, exigencias, humillaciones, obligada a hacer cosas que no podría haber imaginado, siempre soñando en escapar de sus garras...

Quizá el trauma me ha estado persiguiendo desde el primer día que pisé su casa sin darme cuenta, tratando de olvidar el pasado y creyendo que estando a su lado iba a estar a salvo, antes de haberme percatado de la maldad que había en su interior. ¿Podría superar algo semejante? ¿Volvería a dormir como antes o su imagen seguiría persiguiéndome? Seguía mirando fijamente mis ojeras, tan tristes, con tantos "flashbacks" en mi cabeza, era como si fuera a explotarme de un momento a otro, me sentía tan cansada que ya me costaba centrarme en las palabras de mis compañeras cuando me daban alguna tarea para realizar en el hotel. Durante todo el día, parecía no importarme nada, tan solo dormir, volver a sentir esos sueños que al despertarme olvidaba, echo de menos levantarme activa, haber pasado más de ocho horas en fase rem como si nada más fuese importante...

Mis ojos iban cerrándose, no podía aguantar más despierta. Era de noche, todo en la habitación, incluso las estrellas, me instaban a dormir sin hacerlo aposta. Me acerqué a la cama y me quedé dormida en cuanto me acosté, no tuve ningún control sobre mí misma, fue una sensación bastante curiosa pero, estaba cansada, nada más podía hacer, mucho menos, evitarlo. Empecé con un sueño tranquilo, bastante común, con esa especie de carencia emocional de una niña antisocial que no hacía ademán de querer socializarse en un futuro y que se lo pasaba bien en los columpios, sin importar quién la estuviese mirando  o quién la llegaría a apuñalar. Veía la sangre salir de ella a borbotones, incontrolable, observando cómo iba muriendo a través de sus hermosos ojos castaños. En cuanto me di cuenta, él estaba mirándome, me seguía, quería tenerme, poseer lo que no estaba permitido, quería volver al pasado. Un puñetazo me dio en la cara y me incorporé de la cama, poniendo los ojos en blanco, otro intento fallido... ¿Alguna vez terminaría esta pesadilla?



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