Aparición:




Por supuesto, escribir no es algo que te salga sin más, ha de venir contigo desde otra vida para nacer en una nueva como el viento, sin barreras, sin límites posibles y con un montón de ideas florecientes en tu interior que tienen la necesidad de salir, de explotarlas como nunca antes lo habías hecho. Crear un blog y permanecer alerta a cada aviso es un trabajo duro, y más cuando tienes miles de seguidores que admiran cada palabra que escribes, pendientes continuamente de que publiques, contestes sus comentarios en las redes sociales y les hagas un poco de caso; me gustaría hacer todo eso en un día pero termino reconociendo que es demasiado. Soy una bloguera bastante conocida y creo que así es como empezó todo, debido a un comentario al final de la última entrada que publiqué en el que rezaba: "Me encanta lo que escribes, lo leo cada día, me levanto con la ilusión de poder leerte y sintiéndome orgullosa de ser tu madre", firmado con las iniciales "FB" que solía plasmar en los libros que consiguió sacar al mercado, los cuales, he leído a conciencia fijándome en cada palabra y hasta ahora, sin entender cómo una mujer como ella pudo irse de este mundo tan pronto, pero... ¿y si no lo hizo?

Claro que no quería creerme todo aquello de golpe y porrazo, había sufrido muchas inocentadas de aquel tipo y a ésta no iba a darle más importancia que a las demás, así que, justo esa mañana soleada y perfecta, decidí seguir trabajando en mi blog "Mujeres con alternativas" en mi cafetería favorita dos calles más abajo. ¿Que por qué no desayunaba en mi casa? Porque como he dicho al principio, no es fácil llevar un blog y que la inspiración venga a ti cuando tú quieras, me inspiro mejor al aire libre, así que, dejé a mi gato negro con ojos azulados mirándome apenado porque cruzaba la puerta para irme, sentado observándome, había sido el regalo perfecto para mi trigésimo aniversario. 

La cafetería estaba muy concurrida, tenía unos cafés que eran capaces de despertarte de un coma y las/os camareras/os eran geniales, muy amables y atentos con cada cliente, era el sitio idóneo para inspirarse. Una camarera rubia, con ojos azules y cuya delgadez me resultó preocupante, interrumpió aquellas ideas para la próxima entrada del blog que había decidido aplicar. Llevaba consigo una nota en una servilleta:

- Es Marie Covenant, ¿verdad? - esperaba que tan solo quisiera pedirme un autógrafo pero no fue así en absoluto, lo cual, me intrigó. Asentí con la cabeza - Ésto es para usted - me entregó la servilleta que llevaba en las manos con unas palabras inquietantes: "Eres mi mariposa, te observo con anhelo y orgullo" seguida de las iniciales "FB" en la parte de abajo de la misma -.

- ¿Quién le ha entregado ésto? - le pregunté a la joven, totalmente inquieta y desesperada por encontrar la respuesta a aquel acoso sin sentido -.

- El chico de la barra, me ha dicho que se lo entregara y que era urgente - ésto hizo que me levantara de mi silla sin decir nada más y me dirigiera al joven moreno, con ojos castaños y al cual el despiste era parte de su vida diaria -.

- ¿Quién le ha entregado ésta nota? - empezaba a asustarme, pero nada comparado con cómo me puse cuando obtuve la respuesta a mi pregunta -.

- Una mujer rubia, muy guapa - seguí mirándole fijamente, como era obvio, necesitaba muchos más detalles, le dije que continuara con la descripción con rapidez - Pues no sé, mediría uno setenta, ojos verdes, mirada penetrante, los labios pintados de un color rojizo... e iba vestida muy formal, con tacones y un tatuaje en la muñeca con unas iniciales: "MC", no sé qué... - en cuanto se dio cuenta, ya había salido disparada por la puerta hiperventilando como si nada de ésto pudiera estar ocurriendo -.

Mi madre murió cuando yo tenía siete años, me entristeció enormemente recibir la noticia salir de la boca de mi padre, con todas aquellas lágrimas y voz desgarradora de pérdida e impotencia por no haber podido evitar aquel fatídico atraco que sucedió unas calles más abajo de casa, donde unos hombres la mataron después de haber recibido todo el dinero que llevaba encima por su parte, seguramente ella les vio la cara y no querían ser identificados, por ello, la mataron. Mi padre debió haber ido a recogerla unos minutos antes que sucediera aquel acontecimiento pero, esa noche, tuvo mucho trabajo y se retrasó más de lo esperado, así que, le tocó irse sola a casa, por ello, la encontraron tirada en el suelo sin nada más que sus ropas desgarradas, el pelo sucio y sin zapatos, eran muy caros, según la policía, los cogieron para venderlos. Cuando nací, se tatuó mis iniciales en la muñeca derecha para recordar de primera mano la preciosa niña que había tenido siete años atrás.

Las personas no podían volver de la muerte, ¿verdad? Ella era la única que podía llevar esas iniciales en ese lugar específico... mi ritmo cardíaco empezó a aumentar sin poder hacer nada para evitarlo, notaba mi garganta cerrándose debido a la ansiedad, me faltaba el aire y parecía que fuera a desmayarme, así que, llamé a la única persona que podía ayudarme con todo aquel asunto, la única persona que me había echado una mano siempre en todo lo que le pedía:

- Marie... no hablábamos desde... bueno, desde que tú y yo... - tartamudeó algo inseguro, no esperaba para nada mi llamada, pero era urgente -.

- Desde que lo dejamos, sí - respondí fríamente, no quería que nuestros sentimientos interfirieran en aquel momento - Verás, necesito tu ayuda.

- Por supuesto, lo que necesites. Cuéntame - respondió, interesado como siempre en mi bienestar, algo que llevó muy lejos cuando estuvimos juntos -.

Logan tenía claro que alguien estaba jugando conmigo, era obvio que mi madre no podía volver de la muerte, nadie podía hacerlo. Me tranquilizó, como siempre hacía y me dijo que sería considerable quedar para hablar sobre todo ésto, era policía y me ayudaría en lo que fuera necesario, para empezar, llevaría la nota a analizar para ver si concordaba su letra con la de mi madre, así que, le daría hojas donde escribía sus ideas para los libros, serviría para comprobar que no era ella, estaba segura. Volví a casa inquieta, seguía pensando en todo aquello y preguntándome quién sería capaz de provocar ese miedo en alguien con la muerte de un ser querido de su pasado, quién se atrevería a hacer que una persona se muera de miedo al ver una simple nota de alguien tan humano como ella.

No dormí en toda la noche, pensando en qué hacer con todo aquel asunto, nerviosa por ver a Logan después de dos años de completa desconexión. Terminamos nuestra relación porque era demasiado protector, sabía que no lo hacía a mal pero, en aquellos momentos de mi vida sentía que me agobiaba demasiado, quería algo más formal, mucho más serio de lo que ya teníamos y yo no quería pasar por eso, no quería ser mujer ni madre de nadie todavía, tenía la responsabilidad de ser una buena escritora, de seguir con mi blog, las firmas, las entrevistas... no pensaba ni por un momento en dar un paso tan importante como aquél, aunque él estuviera totalmente preparado y comprometido a hacerlo. 

El sonido de la puerta interrumpió mis pensamientos, Logan había llegado. Nuestras miradas se encontraron, no dejamos de hacerlo hasta que nos dimos cuenta de que había pasado el tiempo suficiente como para empezar a hablar, así que, dejé pasar a aquel hombre alto, moreno, con ojos azules y una complexión atlética, con una sonrisa que otros envidiarían y una piel tremendamente cuidada, era la típica persona que querrías a tu alrededor en todo momento.

- ¿Podrías enseñarme la nota? - me preguntó, entrando en el tema de inmediato - Y dame algo para poder compararlo... por favor - necesitaba mostrarse educado, dado el hecho de que hacía tiempo que no cruzábamos ni una palabra -.

- Aquí tienes - le entregué uno de los blocs de notas que solía utilizar mi madre para apuntar ideas para sus libros, donde se podría comparar perfectamente la caligrafía - Espero que ésto sirva para averiguar si mi madre... ya sabes.

- ¿Estás bien? - guardó el bloc de notas junto conn la servilleta que le había dado para centrarse totalmente en mí - No has dormido demasiado, ¿verdad?

- Eres muy observador - respondí con un deje de sarcasmo en mis palabras, tenía que fijarse en cada pequeño detalle, sino no era él mismo - Estoy bien, tan solo un poco abrumada.

- Oye, si necesitas cualquier cosa... - puso una mano en mi hombro en señal de apoyo, siempre había sido así de protector conmigo, no podía ser de ninguna otra manera -.

- Te llamaré, sí. No te preocupes - bajé la mirada y esa fue la señal para que Logan se sintiera aludido y decidiera irse por donde había venido -.

No podía evitar sentirme totalmente intrigada por lo que estaba ocurriendo pero lo mejor era seguir con mi vida normal y dejar de pensar en ello. Cada día que pasaba tenía más seguidores, tantos comentarios que eran imposibles de abarcar y mucho más, ponerle todo el interés del mundo a cada uno de ellos era una labor compleja y esa atención que debías ponerles acababa desapareciendo. Terminaba exhausta, tanto que necesitaba muchas más horas de las que tenía a mano para hacer todo lo que tenía planeado, algunos de mis viajes terminaban siendo muy cortos y se basaban prácticamente en trabajo, no tenía mucho tiempo libre para disfrutar.

Un par de semanas después de toda esta intrigante historia que me venía ocurriendo con las notas de esa mujer rubia y el tatuaje con mis iniciales, alguien llamó a la puerta. Me acerqué a la misma esperando que fuera una de las amigas con las que había hablado horas antes y con la que había quedado para tomar café, pero no era ella para nada, me habían dejado un paquete de cartón en la puerta y, la verdad, no esperaba lo que había dentro del mismo. Sé que debería haber llamado a Logan para sacar lo que hubiera dentro con total cuidado por si pudiera ser una broma pesada, una bomba o... pero no fue nada de eso. Lo que había dentro del paquete era el peluche que tuve en mi poder durante los primeros años de infancia, me lo regaló mi padre y jamás pude separarme de él hasta la última mudanza, donde lo perdí y el cual no pude recuperar, dado que se cayó por la ventanilla del coche con el que nos dirigíamos a nuestra nueva casa en Virginia. El oso estaba algo desgastado, tenía cortes por todas partes y estaba bastante sucio debido al tiempo que habría pasado, pero mi cara de sorpresa seguía siendo la misma, estaba inquieta y me temblaban las manos. No podía ser mi madre, ¿verdad? Estaba muerta...

- ¿Estás bien? - preguntó Logan al otro lado del teléfono, no dejaba de hiperventilar y sabía que era el único que me podía ayudar a calmarme -.

- Me ha llegado un paquete con el oso más preciado que tuve en mi infancia, ¿cómo imaginas que estoy? - le espeté, con un deje de nerviosismo y sarcasmo en cada palabra que pronunciaba -.

- Lo sé, siento haber preguntado - no sabía si se había ofendido pero ya hacía tiempo que no sabía cómo dirigirse a mí debido a todo lo que ocurrió entre nosotros años atrás - La verdad, no sé cómo explicar lo del oso, pero puedo investigarlo.

- ¿Tienes los resultados de la caligrafía? - le pregunté, algo más nerviosa - Necesito saber si es ella, no es posible y sé que no lo es pero necesito saberlo.

- Acaban de pasármelos - me dijo, mientras le respondía a la persona que le estaba pasando los resultados - Vaya... es la misma.

Sentí un escalofrío recorrer mi espalda de arriba a abajo, aquello no podía estar pasando. Mis ojos castaños estaban abiertos completamente conjugados con el estado de pánico que estaba recorriendo mi cuerpo y el tic que empezaba a tener en el lado izquierdo de mismo, mis labios gruesos temblaban, estaba tan enfrascada en esa situación que no me di cuenta de que varias mechas de mi cabello negro y tintado me habían caído a ambos lados de la cara ignorando la coleta que me había hecho en la parte de atrás de la cabeza y que mis manos no hacían más que moverse, al igual que el hormigueo que sentía por cada parte de mi cuerpo debido a la tensión y el horror que sentía en aquel mismo instante.

Logan llamó unos días después para informarme de que no habían encontrado ninguna huella ni producto extraño en el oso que tanto me costó olvidar en aquella infancia pasada. No había nada con lo que ponerse a trabajar, tan solo la persona de la empresa de transporte que dejó el paquete en la otra parte de la puerta y la dirección desde la que se había enviado el mismo. Estuve mirando la servilleta en la que había apuntado ese lugar en el que "mi madre" podría estar, pensando intensamente en si sería buena idea y qué le diría nada más verla porque todo ésto iba muy en serio, aunque todavía podría ser cualquiera, así que, le pedí ayuda a Logan para abrir su tumba, necesitaba corroborarlo de una forma u otra para decidir si visitar el lugar que figuraba en esa servilleta, la dirección que me había proporcionado Logan. Estaba segura de que mi padre me habría matado si se hubiera enterado de que iba a exhumar el cadáver de su mujer.

El sudor corría por la frente y las mejillas, sin parar, totalmente incapaz de volver al descanso y el relax que podría haber obtenido del sofá de mi enorme y placentero salón en vez de estar exhumando el cadáver de mi madre. Mi corazón iba a cien por hora, aunque no podría asegurarlo, lo notaba como si se me fuera a salir del pecho de un momento a otro, impaciente por darme un susto que otro u enterarse de qué iba la historia que le estaba trastocando en esos momentos. Tocamos con el ataúd a varios metros hacia abajo de esa tumba en el centro del cementerio, el lugar donde venía mi padre cada año justo cuando ambos cumplían su aniversario y pasaba algún tiempo tomando unas copas mirando aquella tumba de piedra sin emoción, mirando esa tierra donde estaba enterrada sin esperar una respuesta y sin volver a oír una voz tan bonita como lo era la suya. Logan levantó la mirada hacia mí, se dio cuenta de que estaba demasiado nerviosa como para respirar normalmente y decidió tomar mis manos para traspasarme su tranquilidad a mí, algo que valoraba mucho en él.

- Mira, tranquila. Sea lo que sea lo que esté ocurriendo, te ayudaré a solucionarlo, lo sabes - sus ojos detallaron cada punto de mi rostro, comprobando que entendía lo que me estaba diciendo - Estoy contigo en ésto.

- Lo sé, gracias - le sonreí quedamente, me sentía insegura y débil en aquellos momentos como para mantener la lejanía entre ambos como lo había llevado durante estas semanas que habíamos vuelto a vernos - Ahora tan solo ábrela, por favor.

Con ambas manos abrió la tumba. Lo que ocurrió en aquel momento fue inexplicable, no puedo siquiera volver a pensar en ello, tenerlo en mi mente, dejarlo permanecer en un corazón acelerado y sin saber qué hacer, si relajarse o seguir haciendo varias de sus tácticas de aviso para que dejara de estar de los nervios. No imaginaba que lo que vieron mis ojos pudiera ser como fue, no podía concebir que el momento más feliz y a la vez aterrador de mi vida estuviese ocurriendo en este mismo instante, que estuviera ante mis ojos como verdadero papel, como una realidad que presuponía absurda, como algo que no podía palparse ni contemplar, algo que tenía que ver con el sentimiento.


CONTINUARÁ...
(Si queréis)

Comentarios

  1. Hola Laura..que siga, que siga, no pares....
    Gracias por compartir...buena noche, besazos

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    1. Hola Vito, gracias por animarme a seguir con este relato. Me alegro de que te haya gustado.

      Un saludo.

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  2. Hola laura sigue sigue asi vas muy bien

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    1. Muchas gracias, Ana por animarme a seguir con el relato, es muy importante vuestro aporte hacia él, ya comentaré por qué. Me alegro de que te haya gustado.

      Un saludo.

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  3. Genial, me has dejado intrigada como poco. Me suena a que hay un poco de mentira por lo que le sucedió a la madre. A ver como sigue. Estaré atenta.
    Un besillo.

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    1. Gracias por tu comentario, me alegro de que te haya gustado. Pronto comentaré la agradable noticia sobre estos relatos que tengo y cómo podréis seguirlo.

      Un beso y un gran saludo.

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  4. Hola de nuevo y por supuesto queremos más..
    Buen día, besos triviales..

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    1. Hola, gracias por tu comentario. Tendréis más en mi libro. Un saludo.

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  5. Una suscriptora más. Muy bueno, Laura.
    Saludos.

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    1. Muchas gracias, Luisa. Me alegro de que te haya gustado y que formes parte de mis suscriptores.

      Un beso.

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  6. Me ha gustado mcuho Laura, consigues intrigar hasta el final. En algunas partes del principio me he reído mucho, porque he llegado a sentirme identificado en ciertos aspectos con la protagonista. Para empezar, a los 30 me regalaron un gato negro de ojos azulados, aunque al crecer se han vuelto verde esmeralda – y preciosos–. Además, he estado muchas temporadas escribiendo en una cafetería por las mañanas, con un ambiente similar al que describes, jejeje. En cuanto al resto del relato, creo que la madre de la chica fingió su muerte, a ver por qué... Espero que lo continúes, un abrazo! ; )

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    1. Me alegro mucho de que te haya gustado. Tendréis muchos más capítulos, ya que, estos fueron un par de capítulos que empecé por aquí y se están formando como un libro, cuando lo publique, podréis seguir leyéndolos más a gusto jeje.

      Intento que las personas os identifiquéis con los personajes y que empaticéis con ellos, me alegro de que te sientas identificado.

      Gracias por comentar, un abrazo a ti también.

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