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Por supuesto, escribir no es algo que te salga sin más, ha de venir contigo desde otra vida para nacer en una nueva como el viento, sin barreras, sin límites posibles y con un montón de ideas florecientes en tu interior que tienen la necesidad de salir, de explotarlas como nunca antes lo habías hecho. Crear un blog y permanecer alerta a cada aviso es un trabajo duro, y más cuando tienes miles de seguidores que admiran cada palabra que escribes, pendientes continuamente de que publiques, contestes sus comentarios en las redes sociales y les hagas un poco de caso; me gustaría hacer todo eso en un día pero termino reconociendo que es demasiado. Soy una bloguera bastante conocida y creo que así es como empezó todo, debido a un comentario al final de la última entrada que publiqué en el que rezaba: "Me encanta lo que escribes, lo leo cada día, me levanto con la ilusión de poder leerte y sintiéndome orgullosa de ser tu madre", firmado con las iniciales "FB" que solía pla…

Un Adiós:

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Hacía mucho tiempo que no podía mediar palabra, ni siquiera podía llorar. Tenía unas sensaciones tan incómodas que no sabría cómo explicar, aunque, como dicen los psicólogos, todo va pasando con el tiempo. Sigo de la misma forma desde que te desvaneciste de mi lado como una corriente de aire, fue hace un año pero cada día parece que fuera ayer, es como si todo se hubiese parado y mi cuerpo no sabe cómo reaccionar ante tal situación. No suelo esperar invitados en mi habitación porque se supone que ahora vivo sola, pero entró mi madre para darme un ultimátum en cuanto a mi actitud silenciosa. Como es evidente, no tengo nada que decir, no sé qué palabras utilizar, ni siquiera cómo debería sentirme en aquel momento, aparte de vacía y desolada como cada mañana al abrir los ojos.
- Tienes que mirar hacia adelante, no te aferres a lo que no puede volver - dijo mi madre, con aquella voz tan suave y apaciguadora, una afirmación muy difícil de conseguir en la realidad - ¡Deja de tener esta actit…

Vacío:

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Les veía sentados en los taburetes de la barra, charlando tranquilamente de sus vidas, sin ninguna preocupación aparente y, por ello, sonrientes. He de admitir que, por primera vez, no me sentía incómodo pero, sus voces terminaban penetrando en la profundidad de mis oídos como ninguna otra cosa lo haría, una sensación curiosa que me gustaría olvidar.
Vienen cada día al igual que yo, aunque nunca hablo, no tengo ni un ápice de esperanza, ni de emoción en la voz, ni siquiera en mi semblante serio y concentrado en cualquier otra cosa que no sea la misma realidad. Dejo que la vida pase sin importancia, actuando como si nada tuviese sentido desde que ella se fue, desde que hizo desaparecer esa sensibilidad que permanecía en mi interior, haciéndome sentir vacío y completamente solo.
Los camareros no parecían tener freno alguno, sus cerebros estaban en mil cosas y, a la vez, en ninguna, aunque no lo dijesen, lo transmitían a través de sus ojos y aquellos labios apretados en sus semblantes. Nun…

Alas:

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Siempre había tenido un inocente y pequeño pensamiento, que todos somos libres y tenemos alas para volar cuando queramos. Podemos hacerlo sí, pero atendiéndonos a las consecuencias que ni siquiera esperábamos, pasando de ser una joven alta, con cabellos dorados, unos ojos grandes y verdes y una excelente figura, viviendo en una increíble casa con piscina a las afueras de la ciudad con unos padres ricos que te lo dan todo, a renunciar a ello para volar y vivir en la calle como muchas otras personas sin nada que llevarse a la boca, sin una excelente ducha caliente y ver cómo otras personas pasan por delante de ti teniendo todo lo que tú desearías: un solo rayo de libertad, de esperanza y dignidad.

Miro a ambos lados intentando no desmoronarme, aunque mi situación sea precaria. He sido capaz de conocer a muchas personas que son invisibles a ojos de la sociedad, que sirven para hacer cosas grandes y que son maravillosas, recorriendo  las calles con un carro y una mochila para llevar sus co…

Silencio Ensordecedor:

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Ambos éramos como extraños, casualmente nos mirábamos en silencio, a penas levantábamos la mirada de nuestra frustración interna. Quería volver a oír tu voz aunque fuera apagada y desentendida, esa tan dulce y paciente que aún recordaba, a veces incluso, inquieta pero sabía que no podía, los gritos empezarían a poseernos y no habría forma de entrar en razón, cada uno buscaría la suya propia, como par de orgullosos que somos, ¿verdad?
El silencio ensordecedor en una casa demasiado grande para dos, prevalece más que cualquier cosa, con pequeños detalles que ahora ni siquiera importan y con paredes pintadas de decepción y un mar de quizás. Tratando de permanecer impasible ante unos ojos acusadores, que me juzgan sin verme, encontrándome en cualquier rincón de mis sucesivos insomnios, presa de la desesperación y emoción de comprobar que te mecerás en la oscuridad, en el resultado de tus lágrimas, en encontrar un momento de paz para ambos.
Sabemos que estamos conectados, que no podríamos viv…

Páginas en Blanco:

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La lluvia  cae con intensidad mientras observo a través de la ventana las preciosas y pequeñas gotas que caen poco a poco por el cristal, pensando que quizá debería ponerme a trabajar en mi libro. Sigo perdida, sin inspiración, pero sigo intentando que las palabras permanezcan como las nubes que residen en el cielo y la complejidad que siempre ha tenido mi vida. El vacío sigue en mí, incapaz de desaparecer por mucho que le grite, ni siquiera mi desesperación le hace volver atrás, tampoco el deseo de volver a ser quién era, una joven ilusionada por todo lo que la rodeaba que tan solo sufrió un pequeño tormento a lo largo de sus días, se compuso de un joven increíble con ojos verdosos, una sonrisa que iluminaba cualquier habitación y un cuerpo que envidiaría cualquiera, alguien que estaba lleno de promesas, todas rotas como su corazón.
Respiro profundamente delante de un ordenador algo destartalado y que pocas ganas tiene de funcionar como es debido, siempre torturándome con una página e…

Palabras al Viento:

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Tus ojos verdes se posaron en una pequeña tienda de mascotas, creías que así desaparecería tu soledad, reemplazando el vacío que sientes a diario, algo que no has podido rellenar con nada hasta ahora. Has estado buscando la forma de escapar de la verdad que está ante ti, esa que te desgarra por dentro y te pide que seas honesto y dejes de correr hacia un futuro infeliz e incierto y empieces una nueva vida, donde el pasado quede atrás y el presente sea lo único que importe, pero tú jamás has funcionado así, ¿verdad?
Fui tras de ti durante horas, no podía tocarte o hablarte, estabas tan absorto en tu dolor que no encontraba la manera de permanecer a tu lado. Era muy doloroso no poder llegar a ti, ver cómo pasabas tus días solitarios alejado del mundo y con un montón de papeles encima de tu mesa, repletos de palabras que pasaban por tu mente sin cesar, palabras que no podían ser acalladas en tu interior. Tu vida estaba sumida en un tumulto de insomnios, vivías entre un mar de tristeza y t…

Sin Respiración:

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Te miro saboreando ese helado de fresa, pero no es nada más que eso, un helado como lo son los demás para ti, algo para conseguir un fin plasmado en tu diminuta mente, algo que no puedes controlar pero que, aún así, lo intentas. Ni siquiera el camarero te ha producido algún tipo de sentimiento de agradecimiento, le has mirado con indiferencia dando a entender la importancia que te das a ti mismo por trabajar en una multinacional y porque tu traje es mucho más caro que su uniforme blanco con líneas negras que le sirve al joven para ganarse algo de dinero y ser independiente. Siempre has mirado a los demás por encima del hombro, tu avaricia corre por tu cuerpo como tu propia sangre y eres incapaz de comprender que no eres el ombligo del mundo, aunque te interese humillar a tu prójimo para que tus palabras consigan herir más que entender o hacer que te sientes agradecido por algo. 
Miro hacia abajo esperando que no me veas. Sufro una pesada carga y es conseguir mirarte a los ojos sin que …