Tóxico:



Incluso tu nombre, era tóxico. Llegaste en un momento desesperante de mi vida, en el que no tenía a nadie y fuiste como una pequeña salvación para mí, que se convertiría en mi mayor pesadilla. Te transformaste en una historia que contar para que otras personas no cometieran el mismo error que yo, el pensar que una relación podía basarse en la simpleza de vivir en sumisión, de agachar la cabeza y hacer lo que me pidieses, como un cachorro asustadizo que no tenía ni voz ni voto. Pensaba que era cuestión de aguantar un poco, quizá todo cambiaría más adelante pero, fue a peor, fuiste siendo más valiente, pidiéndome más cosas, destrozándome por dentro como mejor sabías, conocías mis puntos débiles y supiste explotarlos hasta el final.

Ni siquiera recuerdo el momento en el que empecé a despreciarte, en el que deseé no haberte conocido, en el que pensé que había tirado muchos años a la basura por un ser tan inhumano y que degradaba tanto a los demás, no sabía cómo renacer de entre las cenizas, ya te encargabas de mantenerme bajo tierra, repleta de humillación, frustración, enfado, desesperación, sin un rastro de autoestima o confianza en mí misma, te encargaste de echarlo a la basura y volverme un ser casi sin sentimiento, como una flor que iba marchitándose poco a poco, como si jamás hubiese tenido la oportunidad de crecer. Cada paso que daba, era una equivocación, todo estaba mal hecho, ni siquiera me oía a mí misma, era un sonido alejado completamente, a penas podía ser yo...

Amenazas, gritos, insultos... ¿Quién podría vivir así? Un látigo de desesperación tras otro, lágrimas derramadas, unas ganas incesantes de desaparecer del mapa, no había otra cosa que quisiera hacer, me quitaste las ganas de vivir, de querer respirar, de querer sentir algo más que desprecio. Sigues siendo un ingenuo si crees que se debe cambiar a alguien, alejarlo de quién es y pretender que esté de acuerdo, es estúpido creer con tanta firmeza el hecho de que la otra persona no va a terminar explotando y enviando a todo su alrededor a la mierda, estaba cantado. No te has equivocado, ¿verdad? No has hecho nada mal, ni es tu culpa... Sí, frases típicas que fluyen entre ondas invisibles, quizá por eso no las ves, no las sientes a tu alrededor, demasiado egocéntrico para darte cuenta.

Tras haberme dejado entre cenizas, echa polvo, irreconocible, con emociones descontroladas y un sinfín de recuerdos que quería hacer desaparecer, pude levantarme de mi sufrimiento, de mi estado meditabundo, desperté de la maldad ajena y dejé de esperar a que los demás cambiasen, no me dejé embaucar por palabras ingenuas, llamadas innecesarias. Lo dejé todo para mirar hacia mi futuro, hacia un cielo despejado que me esperaba, que deseaba que diera ese paso, tras todo el maltrato y las malas formas, las burlas y las imposiciones, decidí que se terminara la manipulación, el control sobre mi persona, las faltas de respeto y los continuos sentimientos de culpa. Mi alrededor lo notó meses después, me decían "ya no estás amargada como cuando estabas con él", me invadía un sentimiento de alivio que no te podrías ni imaginar, de haberme quitado de encima tal lacra y toxicidad de mi persona y mi alrededor, desde luego, no sabías qué era mantener una relación sana, ni siquiera sabías qué era amar a alguien.

Mi autoestima fue aumentando hasta tal punto de nivelarse, la confianza en mí misma volvió a saludarme tras tanto tiempo de soledad y las increíbles ganas de ver mundo, de existir y respirar profundamente, habían vuelto como una ráfaga de aire fresco, tan suave, tan delicado... Por fin te habías ido, habías desaparecido de mi vida, la enorme presión sobre mi espalda se había calmado y mis piernas ya empezaban a caminar con soltura. No más situaciones tóxicas, no más palabras bañadas en veneno, no más burlas incoherentes, había dejado atrás el infierno que me atormentaba para dar paso a múltiples cosas que me esperaban con ansia, deseosas de llegar a mí.

Formas parte de una historia que va desapareciendo poco a poco, como si no hubiera existido, como si fuera extinguiéndose. Orgullosa de ello, casi ni recuerdo las estúpidas discusiones que tuvimos ni lo que nos dijimos, puedo empezar a notar esa liberación, la tijera cortar aquella cuerda que me mantenía retenida... Nada de eso existe ya, ni siquiera apareces en mi mente, en mi día a día o en comentarios rutinarios, has dejado de tener sentido, de ser importante, de ser alguien. Me alegro de que dejes de existir.

Comentarios

  1. I have been there, been destroyed. It was my fault for allowing it and his fault for exploiting it. The last I saw him was 34 years ago. That is fine with me.

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    1. Thank you for sharing your experience. It was my fault too, I completely understand, we always want to do the right thing but, we can to be wrong. In my case, was one year ago but I prefer to think that any of that was my present.

      Thanks for comment, like always :)

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