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Nunca he sido una persona que lograra destacar, intentar ser la primera en algo, tratar de conseguir un logro importante, siempre me he conformado con lo que me han dado, algo que, a largo plazo, nunca me ha satisfecho del todo. Intentaba complementar mi trabajo con los estudios y ni siquiera sentía que estuviera haciendo algo diferente, nada para que se me valorara lo suficiente, no había nadie que congratulara mi esfuerzo diario. Me decepcioné pensando que, quizá, era eso lo único que merecía, que podría ser que, en otra vida, hubiera sido una persona tan importante que pedí que en esta, tan solo fuese una persona en la que nadie se fijara, alguien totalmente indiferente a la vista.

Veía a mi alrededor cómo triunfaba todo el mundo, sus viajes, sus travesías y aventuras, e incluso, a muchos de mis amigos y compañeros de trabajo cambiando pañales y yo, ni siquiera me había imaginado con pareja, además, ni la tenía. Siempre que empezaba un nuevo día, trataba de tomármelo con filosofía, con positivismo pero, al terminar en la cama cada noche, me arrepentía de esas afirmaciones que ahora, me parecían tan absurdas, tan faltas de sentido... Me sentía sola en mi diferencia, sabía que no encajaba con los demás desde que tenía uso de razón y creía de verdad que no iba a hacer migas con demasiada gente, sabía que nada más cruzar la calle, encontraría otra solitaria donde no transitaría nada más que mi inquietud por saber a dónde podría llevar una agradable conversación.

Jamás había saboreado cómo sería ser la mejor de clase, tener las mejores puntuaciones en cualquiera de los deportes del instituto o, simplemente, ser alguien especial. Ya no me refiero solamente a formar parte de un grupo social, sino a ser alguien de verdad, a conseguir algo que conlleve ser la mejor, algo que ha quedado bastante lejos de mí desde el día en que nací, nunca podría llegar a conseguirlo. Quizá no lo intenté del todo, quizá tan solo he gastado demasiadas energías en algo que no tiene demasiada importancia o, simplemente, no soy nadie importante, tan solo otro alfiler de los tantos que habitan en este mundo. Veo vídeos de todos aquellos que han empezado desde un sótano y han llegado a hacer cosas increíbles, a ganar dinero como si fuesen churros y ni siquiera entiendo la forma de hacerlo, incluso, lo he intentado pero sin el menor resultado.

¿Es demasiado complejo? ¿O simplemente, no lo entiendo? Seguía caminando sin rumbo en una vida sin sentido, permaneciendo en la indiferencia, sin siquiera denotar un poco de existencia, sin ser alguien destacable... Sumida en mis pensamientos, anonadada por mi falta de interés absoluto por mi día a día, promoviendo una rutina vacía, sin motivo por el cuál seguir en este torbellino incesante de emociones. Mis pensamientos se agolpaban en mi mente como el frío se adentraba en mis huesos, haciendo que tiritara sin siquiera quererlo, no me gusta nada el sonido de mis dientes repiqueteando en mi boca constantemente, era de un irritante sublime. 

Una figura en la oscuridad, me sorprendió, provocando en mi mente una sensación de calma, impidiendo que otros muchos pensamientos siguieran entrando sin permiso. Me miró con aquellos ojos fieros de un color miel, una sonrisa sensual entre esos labios finos que cautivaban, un cabello castaño claro, bien cuidado y peinado hacia un lado, con una forma de vestir bastante original, tanto por su chaqueta larga de cuero como por sus pantalones negros y rotos, caminando entre la penumbra, encontrándose con mis ojos. Bajé la mirada, no quería incomodarle, pero tras unos segundos de andanza, noté su mano en mi brazo derecho acercándome hacia él, sorprendiéndome gratamente.

- ¿Eres la escritora de "Alma de Dragón"? - me quedé estupefacta. ¿Lo había leído? Mi editora me había comentado que no tenía demasiadas ventas y que casi no interesaba. Tan solo, asentí con la cabeza para saber qué era lo que quería con exactitud - ¿En serio? ¡Me encantó esa parte en la que el alma de ese dragón mataba a todos aquellos aldeanos asesinos!

- Oh... emmm - no sabía qué decir, estaba anonadada con toda aquella información, no esperaba que le hubiese llegado a alguien el libro de verdad, ni siquiera que alguien lo hubiese entendido - Me alegro mucho de que te haya gustado.

- ¡Me ha encantado! - sacó de la mochila que llevaba en la espalda una pequeña libreta y, con un entusiasmo visto en un fan de un grupo de música rockero, me preguntó con naturalidad - ¿Podrías firmarme un autógrafo?

- Claro... emmm, por supuesto - carraspeé, incapaz de creérmelo, nadie me había pedido algo así, ni siquiera en los primeros eventos donde presenté el libro - Aquí tienes.

- ¿Podría darte un abrazo? - sus ojos abiertos mostraban su emoción, la misma ilusión que tenía por conocerme y agradecerme que hubiera escrito el libro - Es que, no me creo que te haya conocido, ¿sabes?

- Por supuesto... emmm, ¡faltaría más! - fue un abrazo cálido que duró unos segundos, el mejor que me habían dado en mucho tiempo -.

Tras una despedida tan bonita e intensa, nos despedimos. El joven Thomson, estaba satisfecho por haber conseguido mi autógrafo y yo mantenía una sonrisa de oreja a oreja por haber tenido un fan, de los únicos que habían apreciado la obra y la habían entendido, el que, quizá, se merecía mi absoluta atención. Al llegar a casa, pude comprender algo de todo aquel trayecto interminable con aquellos pensamientos negativos comiéndome el cerebro, y fue que, aunque no destaques o no seas el mejor de muchos, siempre habrá alguien que valore tu trabajo, tu pasión, la única forma que tienes de expresarte. Siempre habrá alguien detrás de cada palabra que sepa interpretar tus dudas, tus complejos, tus idas y venidas de olla, los momentos en los que te sonrojaste o lloraste o, tan siquiera, sonreíste tímidamente, siempre habrá alguien que te querrá por quién eres y no por lo que aparentas con una medalla o un trofeo, la cuestión, es que sea tú mismo/a.


Comentarios

  1. Thank you so much for sharing this blog entry, Laura. It lifts the spirits of those who have been striving and have no idea that they have ever succeeded. They have, even if it is only their personal opinion. It is better to have made an effort and received no accolades than it is to not have made an effort at all.

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    1. Me alegra de que te haya gustado. Es verdad lo que comentas, es mejor haber llegado a alguien de corazón que no a nadie o a mucha gente y que no le haya dado importancia.

      Gracias por comentar, como siempre.

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