Una Mirada a los Recuerdos:



Los recuerdos son una parte importante de nuestra vida, para ello tenemos memoria. Están ordenados en cada una de las estanterías de nuestra mente, como pequeños expedientes esperando a ser abiertos en algún momento para atraernos un penssamiento, un sentimiento o una emoción a las puertas de la confusión. Nos complementan, llegan a transformar nuestros días, incluso, son capaces de cambiar nuestra forma de pensar y creer en las cosas. Esos recuerdos acaecen durante temporadas, tan fugaces, tan intensos... volviendo a mí palabras para olvidar aquellos momentos de desastre, tristeza y desolación, pudiendo confirmar la poca razón que albergaban en sí mismas, hay cosas que no pueden olvidarse.

Vuelven a mí con velocidad, con ansia porque les haga caso, impacientes por mi total y absoluta atención. Pueden ser tan solo pensamientos de un recuerdo por ahora, lejano, pero están presentes en cualquier acción del momento en el que nos encontramos, pueden formar parte de alguna de las cosas que tratamos de hacer de manera diaria, sin importar lo más mínimo si queremos volver a revivir ese recuerdo o no, tan solo se presenta como quién no quiere la cosa. He tratado de renunciar a todo aquel momento pasado que ha llegado a herirme profundamente, a cualquier instante que no he podido remediar que ocurriese, cualquier pequeño detalle que me haga dudar de mi moralidad. A veces, llego a conseguirlo, otras, vuelve para recordarme quién fui.

El estar entretenido es importante, el permanecer ocupado es crucial pero no podemos evitar pensar, lo único que puedo hacer es alejar el pasado lo más que puedo para no mantenerlo en un presente. Sentimientos rotos acechan en cada una de las carpetas archivadas de mi mente, recuerdos intensos en mi subconsciente permanecen para hacerme sentir lo mismo una y otra vez cuando alguien habla de un tema específico, cada vez que alguien pronuncia las palabras mágicas que para ellos son tan normales pero, para mí, tan cruciales. Me decían que estaba exagerando, me decían que tan solo tenía que pasar página pero, ¿y si hay que recordarlo para hacer justicia de alguna forma? ¿y si hay que tenerlo presente para que no vuelva a ocurrir?

Todos somos uno, siempre nos mantenemos unidos a alguien, incluso, cuando alguien se va y te deja una marca en el corazón. Quién deja huella es porque algo ha removido dentro de ti para sentirte atraído, agazapado entre recuerdos e intentando seguir adelante sin ello. Las energías han fluido desde ese preciso momento, han cambiado, han mutado para transformarse en algo mejor a pesar de la negatividad, el egocentrismo de cuántos estuvieron presentes, la psique que causó tal revuelo. Esperando que algún día pueda ayudar a alguien que esté en el mismo lugar en el que estuve, en la misma situación, con lágrimas en los ojos y deseando que la vida terminase, deseando ser cómplice de la muerte.

No se le puede decir a alguien que deje de sufrir cuando eso es lo que vive cada día, no puedes decirle a alguien que es hipocondríaco que no se preocupe tanto por su salud porque seguro que está bien cuando seguirá teniendo ansiedad y preocupación por ello, no le repitas constantemente a un depresivo que es hora de que esté bien cuando esa palabra la ha borrado de su diccionario de forma permanente. No trates de cambiar la mente de alguien para que piense como tú, jamás lo hice y jamás lo haré, la aceptación es la clave para llegar a conocerte a ti mismo, la confianza... una forma de caminar hacia un futuro diferente. 

Echo una mirada a esos recuerdos de vez en cuando, esperando que se alejen y no pueda llegar a ellos para poder vivir un presente más lleno, tratando de conciliar las situaciones que ocurrieron, los momentos de dolor e incomprensión que más tarde conseguí ligar. Todos ellos siguen unidos a mí, como pequeñas joyas escondidas en el fondo del hoyo más profundo de mi ser, permitiendo que salgan de vez en cuando, muchas veces, sin quererlo pero dejando que sean parte de mis días para encontrar la forma de conciliar con muchas de las cosas que no fui capaz de gestionar en un pasado. Las lágrimas son incontrolables cuando algo así vuelve a tu mente sin previo aviso, respiro, cuento hasta diez y vuelta a empezar con mis quehaceres diarios, no permito que la oscuridad sea parte de mí, ya no permito que entre en mi interior como perro por su casa para devorarme con sus garras de odio y maldición.

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