Un Nuevo Viaje: Tercera Parte



Por fin desperté después de aquellos horribles momentos que todavía no sabía muy bien por qué ocurrían. Me levanté del suelo poco a poco, me sentía algo confundida y seguía costándome respirar, odiaba que me ocurriera aquello, eran como "fashbacks" increíblemente reales que aparecían ante mí sin previo aviso. Me eché agua en la cara e intenté mantener la calma a pesar del terror que me producían todos los cambios que se estaban produciendo a mi alrededor, aunque me sintiera diferente y orgullosa de poder producirlos y de que ocurriesen tal y como los había planeado al llegar a la ciudad.

Empecé a deshacer la maleta, algo mareada pero centrada en mis quehaceres actuales. Deseaba de verdad que todo aquello funcionase, tenía el fin de semana para instalarme y relajarme antes de ponerme a trabajar, no sabía si me vendría grande o sabría realizarlo a la perfección, al fin y al cabo, todo se basa en la práctica. La confianza en mí misma había desaparecido, mi autoestima con ella, el constante miedo me invadía y la increíble necesidad de cambiar mi alrededor. Me di cuenta de que no tenía gran cosa en la maleta y tendría que hacer una compra básica para seguir mi día a día, al menos, me gustaría tener unos pocos conjuntos más aparte de los tres que me había traído casi raídos después de llevarlos durante tanto tiempo y usados para limpiar en casa de Jack, además de productos de limpieza personal.

No estaba demasiado segura pero, decidí salir a algunas tiendas de ropa y utensilios de uso personal para poder empezar una vida ordenada. Dos calles más abajo del hotel, encontré un lugar donde vendían jabones para el cuerpo naturales, cremas para la piel, algunos utensilios de maquillaje... Sonreí orgullosa, jamás podría haberme imaginado que cruzaría la puerta de un lugar semejante, no había entrado a una tienda parecida en muchísimo tiempo y daba unas gracias enormes por poder estar ahí y tener algo de dinero para empezar a comprar aquello que hacía falta en mi rutina diaria. No sabía demasiado bien qué comprar, no estaba para nada acostumbrada a esos carteles y letreros en cada uno de los botes con indicaciones sobre qué hacía esa crema sobre la piel y cuáles eran los beneficios, empecé a abrumarme al no entender ni una palabra.

- ¿Necesita que la ayude en algo, señora? - al girarme, vi a Jack en el cuerpo de aquella joven a la que había visto al entrar, rubia, con unos ojos azules intensos y una sonrisa preciosa. Se había convertido en el sádico abusador de mi marido. ¿Cómo iba a superar algo semejante? No intentó atacarme ni tratar de provocar miedo, hablaba normalmente y parecía tan solo una visión venida por mi miedo o desconfianza, no entendía nada de lo que podría estar pasando -.

- No, la verdad es que... no, no - moví la cabeza de un lado a otro con rapidez, parecía estar loca aunque no quería dar exactamente esa impresión -.

- Muy bien, si necesita alguna cosa, hágamelo saber - la sonrisa maléfica de Jack vio la luz en aquel instante, algo que me hizo presa del pánico y terminé por levantar la voz más de lo debido en medio de la tienda -.

- ¡¿Por qué me sigues?! ¡¡Déjame en paz, no quiero verte!! - empecé a hiperventilar mientras Jack desaparecía de aquella joven preciosa, dejando entrever la extrañeza en sus ojos, al igual que la del resto de clientes de la tienda -.

- Señora, no pretendía... - la dependienta trataba de disculparse ante mi reacción, parecía no entender lo que me había ocurrido en ese instante, debió de pensar que estaba ida de la olla y creédme que yo también empecé a pensarlo, así que, salí corriendo de la tienda completamente avergonzada -.

Entré en mi habitación y traté de equilibrar esa sensación de ahogo que empezaba a sentir debido a la ansiedad y la vergüenza que había pasado en aquella tienda, no parecía estar preparada para contactar con las personas, estaba demasiado ofuscada en mi dolor interior y no podía expandirlo de otra manera que no fuera aquella. Me acosté en la cama con lágrimas en los ojos, volviendo a todos aquellos momentos que me había arrebatado Jack, parecía literalmente una troglodita en una ciudad en la que no sabía cómo sobrevivir. A parte de esto, la presión de aquel trabajo empezaba a preocuparme, dado que, para desempeñarlo, tenía que comunicarme con los demás compañeros que trabajaban aquí, no podía salir huyendo tras una conversación igual que había ocurrido en la tienda.

Estaba cansada de todas las emociones del día, así que, me dormí sin darme cuenta. Toqué mis pies con unas hojas recién caídas de los árboles que permanecían a mi alrededor, era otoño a juzgar por el color anaranjado casi marrón de las hojas. Pude ver a alguien a lo lejos, alguien que me llamaba para que me acercase a su posición, para que compartiese una conversación con él o ella, todavía no lo tenía claro. Estaba segura de que era Jack pero, nada más lejos de la realidad, mi hermana esperaba sentada en uno de los bancos que había cerca a través de aquel precioso bosque repleto de armonía, la que durante este duro día había necesitado. Me alegré tanto de verla que me di prisa para llegar a ella, nada más la tuve delante con aquel cabello castaño claro, sus ojos del mismo color, una sonrisa preciosa y el increíble cuerpazo que traía consigo, la abracé con todas mis fuerzas, llevaba años sin verla y necesitaba que alguien me apoyara en esos momentos tan difíciles para mí.

- Caray, hermanita, es como si nadie te hubiese abrazado en años - comentó entre risas tras el fuerte abrazo. Tan solo sonreí, no tenía palabras para describir lo agradecida que estaba por tener aquel momento presente - ¿Cómo estás? - acarició mi mejilla con aire cariñoso, al tiempo que nos sentábamos en el banco que teníamos justo a nuestro lado -.

- No estoy en mi mejor momento - las palabras se agolparon en mis ojos, incapaces de aguantarse por no salir. Mi hermana tan solo me dio un beso en la frente - ¿Qué haces aquí?

- Me has llamado tú - se encogió de hombros, al intentar explicarme su aparición en mi supuesto sueño porque todo parecía muy real - Al parecer, te sentías sola y tuve la necesidad de apoyarte.

- He dejado a Jack - le espeté sin miramientos, había caído en que ella todavía no lo sabía y necesitaba sacar todo lo que todavía tenía dentro de mí -.

- ¿Qué ha pasado? - preguntó con preocupación -.

- He escapado a...

El sol desapareció. Las nubes se agolparon a una velocidad increíble y empezó a llover, la oscuridad era la protagonista de aquella historia y nuestro alrededor ya no era el mismo, mi hermana ya no era ella, ahora tenía a Jack justo enfrente de mí, con su mano agarrando fuertemente mi cuello y levantándome del suelo. ¿Aquello era real? ¿Qué estaba pasando? No podía respirar...


Os dejo AQUÍ la primera parte de esta historia (pinchad y leerlo en caso de que no lo hayáis leído antes).

Os dejo AQUÍ la segunda parte de esta historia (pinchad y leerlo en caso de que no lo hayáis leído antes). ¿Os ha gustado? ¡Seguirá pronto, lo prometido es deuda!

Comentarios

  1. La narrativa empática en primera persona continúa a medida que la historia se vuelve más compleja. Por favor continúa, Laura.


    The first person, empathic narrative continues as the story continues to become more complex. Please continue, Laura.

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    1. Me alegro de que te guste y hayas apreciado la narrativa que hay en los relatos, en este en concreto. Si me lo pides por favor, lo continuaré, jeje :)

      Saludos.

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  2. Qué agobio! casi me duele el cuello a mí. Necesito leer las otras partes, no me puedo quedar así. Un abrazo

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    Respuestas
    1. Parece que te he intrigado un poco xD Me alegra de que tengas ganas de leer las siguientes partes de esta historia. Al final del relato tienes la primera y segunda parte, si no las has leído.

      Un abrazote.

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