Sueños:



Llevaba días sin comer, sin un lugar donde vivir y sin momento para mí en una ducha con agua caliente. Pasaban tantas cosas por mi cabeza que era difícil permanecer callada ante tantas voces hablando a la vez, por lo que, decidí escribirlo todo en una libreta vieja encontrada en la basura, con las hojas algo sucias y dobladas, con cuadrados azules y sin una sola palabra en ella, a mi juicio, mal aprovechada. También encontré un estuche con colores en un contenedor de la esquina del callejón donde solía dormir con una pequeña manta resquebrajada y llena de agujeros que algo me tapaba por las noches, me hicieron mucho papel porque ya no podía pasearme por las papelerías robando género ajeno, ahora no se fiaban de nadie y ponían cámaras en cada rincón de la tienda.

Siempre había soñado con ser escritora, ser conocida, una pequeña estrella en un alrededor de literatura y glamour, había querido incluso, ser alguien importante en la vida de otras personas. Nunca supe qué era eso, desde que escapé de casa de mis padres con diecisiete años que no he hecho más que dejarme la piel por unos trozos de pan en la basura, los contenedores, e incluso, entre la arena, ansiosa por encontrar, al menos, un trozo de pan roñoso dejado por un montón de pijos tomando el sol y unos margaritas a pie de playa. Nadie había creído en mí nunca, nadie habría podido creer que podría alcanzar la cumbre a través de lo que más me apasionaba, tampoco pensaban que tuviese talento a pesar de no haber leído absolutamente nada de lo que en su día escribí; todo esto para mí, siempre fue un círculo vicioso imposible de terminar, no era capaz de desarrollar mi talento porque nadie me lo permitía y mis ánimos caían en picado cada día que pasaba pero ahora, podía dejar entrever la luz ante una libreta cuadriculada que podría darme mucho más que una persona y tenía más mérito.

Aquella noche, emocionada, cogí uno de los bolígrafos y puse los ojos en la libreta, fijándome en ella con una sonrisa de oreja a oreja, impaciente, intrigada por lo que saldría de mi mente. Nada... ni una sola voz quería dar acto de presencia y así ocurrió durante una semana. No entendía qué podría estar ocurriendo porque siempre había tenido muchísima inspiración y todo había fluido como aire, incluso, algunas veces había escrito en la pared con una tiza encontrada en el suelo lo que se me había ocurrido en ese preciso instante pero ahora, no había manera. En mi mente, parecía haber una especie de botón que sabía cuándo quería escribir porque mi cuerpo era consciente de esa impetuosidad por ello, esas ansias y ese ímpetu descontrolado por empezar algo nuevo, algo impactante y que a cualquier lector le resultase rompedor e intrigante, jamás iba a salir nada de una situación parecida, no había que forzar.

Empezaba a sentirme derrotada, echa polvo y algo decepcionada conmigo misma cuando algo o alguien irrumpió mis pensamientos. Pude ver poco a poco su silueta delante de mí, con una sonrisa, con unos ojos tremendamente iluminados, ilusionada, todavía llena de sueños y con una ropa que nada tenía que ver con la mía... ¿era yo? Tenía el mismo cabello castaño pero, más cuidado y, ¡estaba peinada! El perfume que llevaba me gustaba, a estas alturas era imposible que pudiera llevarlo en mi piel para salir a la calle, a decir verdad, olía a basurero cada día... su sonrisa me llevó a creer en que podría hacer todo lo que me propusiera, su elegancia me absorbió en mil y una preguntas, ¿cómo empezar a formularlas? Seguía mirándome, así que, con todo el valor que fui capaz de acumular en mi interior, empecé con lo que más me inquietaba y, lo más evidente.

- ¿Quién eres? Y, emmm, bueno... - señalé con la mano su silueta, entre extrañada y estando a punto de soltar una carcajada por los nervios - ¿Por qué eres cómo yo? ¿Cirugía plástica o algo? - eso la hizo reír como unos minutos, nunca perdía mi sentido del humor -.

- Vengo de un futuro bastante próximo en el que te conviertes en una escritora de éxito - ahí sí que me reí a carcajada tendida, eso era imposible y por eso cada vez reía más y más fuerte - Sé que te parece imposible estando en tu situación pero verás como poco a poco mejora.

- Ya, claro - solté un pequeño resoplido, eso no se lo creía ni ella y menos me lo iba a creer yo -.

- Lo que va a salir en esa libreta va a dar un vuelco a toda la literatura moderna, va a ser rompedora, interesante, crearás intriga y mucho amor por la obra, créeme -.

- ¡Pero si no me sale nada! - espeté, escéptica -.

Ella siguió sonriendo y desapareció en el aire, como por arte de magia. Si tenía que fiarme de un fantasma del futuro... estaba apañada. En cuanto se fue, cayó un papel de su bolsillo con un nombre y una dirección, lo tenía entre mis manos preguntándome quién era y si sería buena idea que curioseara en sus... mis... en fin, el los asuntos de mi futuro, ya ni siquiera sabía cómo llamarlo. La cuestión es que la pequeña historia estaba empezando a cuajar día tras día, cada noche podía añadir más cosas, los personajes estaban saliendo a pedir de boca y pude darme cuenta de mi talento escondido. Todo había sido tan extraño... pero, cuando terminara la historia, ¿qué iba a hacer? Ni siquiera podría invertir en el diseño de la portada o en la primera tanda de relatos cortos que salieran al mercado... al fin y al cabo, esas palabras se quedarían para mí.

Mis pasos me llevaron a casa de aquel Jack Collins que figuraba en el papel que se le había caído a mi "futura yo". Cuando estaba en la puerta, pude escuchar mi propia voz en mi oído derecho "nunca renuncies a tus sueños", como algo muy real, palpable a la vista, e incluso, un poco extraña. Salió un hombre algo fornido, con un aire interesante, unos ojos azules penetrantes y sinceros, cabello negro y unas facciones más bien, marcadas; reconozco que me asustó de cierto modo por su forma de aparecer en la puerta, por su seriedad pero su voz fue afable.

- Verá, una amiga me dijo que podría venir a verle para presentarle mi proyecto - temía que me hubiera precipitado, que todo hubiera sido un malentendido por mi parte, estaba a punto de echar a correr -.

- ¿De qué proyecto estamos hablando? - ¿y si ella era una drogadicta que venía a su camello a comprarle mierda? Dios, seguro que es un malentendido, seguro que... - ¿Tiene algo escrito que pueda interesarme? - cuando señaló mi pequeña libreta, suspiré aliviada, no me había equivocado. Asentí con la cabeza - ¿Es esta?

- S.. sí, es... es esta - estaba alucinada por todo lo acontecido, es decir, ¿era verdad que mi "yo futuro" había venido a dejarme esa nota para que cambiara mi vida radicalmente? Era todo un poco raro pero, estaba dispuesta a fiarme de este editor fornido -.

Como no tenía forma de contactar ni con él ni con nadie, quedamos en vernos un par de días después, la historia no era demasiado larga. Mi "yo futuro" llegaba poco a poco a ser yo, estaba llegando a él conforme pasaban los años, de hecho, mi ropa desaliñada al igual que mi pelo, iba siendo mejorada con el dinero que iba ganando mientras pasaban las semanas y se iban vendiendo cada vez más libros. Fue una locura lo que ocurrió durante los siguientes seis meses, no podía creer que ya tuviese una cama donde dormir, ropa limpia en el armario y cuenta de Instagram, hacía poco que no tenía ni idea de que existía... 

Todo esto, me hizo comprender algo. Las cosas pueden cambiar si te esfuerzas tan solo un poco por hacerlo, por sentir que son importantes, que puedes hacer algo para ser parte de lo que has querido siempre aunque seas una don nadie, aunque no tengas recursos para elevarte por encima de lo aceptado por la sociedad, aunque te hayas arrastrado por media playa para encontrar algo que llevarte a la boca y haber estado en peligro de desnutrición varias veces. A pesar de haberme ensuciado las manos, mi ropa estuviera rota y envejecida, tuve un poco de valor y sueños que quería cumplir, que necesitaba que se hicieran realidad. Muy dentro de mí sabía qué iba a ocurrir y se me presentó ese momento ante mí con un futuro exitoso aún siendo una indigente, supongo que aquella nota llegó a mí para que completara mi destino, para que mi presente formara parte de mi futuro por los enormes deseos que tenía de encontrar mi sitio en el mundo de la escritura. Y, como bien he dicho siempre... Nunca renuncies a tus sueños.



Comentarios

  1. Ohhh, me ha encantando. Pero que bonito mensaje. La vida es un mar de oportunidades, siempre dandote a elegir, y no es que si te equivocas todo se fue al carajo. Sino que al contrario, es un ladrillo mas en el inmenso mural que es tu persona. Te construye, te ayuda y te recuerda que nada es fácil. Solo tus deseos de querer seguir adelante te consolidaran como lo que tanto aspiras llegar a ser.

    Un relato bellísimo. Saludos.

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    1. Muchas gracias por tu comentario, me alegro de que te haya encantado, también agradezco tu preciosa reflexión. Efectivamente, las cosas pueden cambiar de verdad si lo quieres con profundidad y estás decidido/a a mover tu alrededor para verlo con otros ojos.

      Saludos.

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