Otra Persona:



Los cigarrillos y el alcohol han sido las dos cosas que me han mantenido hasta ahora, tenía miedo de volverme loco, pero pude resistir manteniéndome ebrio todo lo que pude durante unos quince años y fumando como un carretero debido a la desesperanza y el abandono. Era fácil creer que mi hermano gemelo iba a volver a por mí, la única familia que me quedaba y con el que mejor me entendía, no había nadie más al que contarle mis problemas y parecía que ambos pensáramos exactamente igual debido al enorme parecido. Hace exactamente quince años y ese es el tiempo en el que me empecé a sentir perdido, no sabía ni dónde tenía la cabeza, pensaba en él constantemente: Dónde estaría, si volvería a verle, e incluso, imaginaba que entraría por la puerta de un momento a otro, pero no podía estar más equivocado.

Este es el momento en el que dejo todos los vicios adquiridos, hace dos días que no pruebo un cigarro y parece que la ansiedad no cese, el dolor de cabeza, el temblor en las manos y la irritabilidad. Tampoco ha sido fácil dejar de lado el alcohol, cada mañana nada más levantarme me tomaba dos copas y dejaba que el mundo empezara a pausarse para mí en aquellos recuerdos que he anhelado desde entonces. Pero he tenido que aferrarme a alguna cosa, he tenido que dejar de lado toda esperanza de volver a ver a mi hermano, he de dejar de culparme a mí mismo por su marcha, fue él quién decidió abandonarme sin explicarme el motivo. He terminado enfadado con Michael por dejarme solo en el momento en el que más le necesitaba, por haber sido tan egoísta al querer irse por su propio bien y por no quedarse por el mío, por dejarme sin mirar atrás, sin una llamada, ni un solo email y estos quince años, creo que tengo derecho a estar furioso. Pero volviendo a esta fatídica mañana soleada con un mono impresionante, tuve que ponerme a componer, tenía que prepararme unas canciones para el grupo de rock/heavy en el que estaba inmerso, dejé la Universidad debido a la depresión que me provocó la marcha de mi hermano, así que, preferí dejar toda mi antigua vida atrás y empezar una nueva con una guitarra y unos acordes. 

Llevaba así varias horas y parecía que la práctica estaba creando sus frutos, ya que, casi ni me acordaba de las increíbles ganas que tenía de fumar y tomarme una copa, casi era un yonqui, no podía creerme lo enganchado que estaba. El sonido de una llamada entrante en mi móvil, interrumpió mis pensamientos, era Grace, la bajista del grupo y necesitaba saber si estaba listo para tocar aquella misma noche, algo verdaderamente precipitado.

- ¿No crees que es demasiado pronto? - le pregunté, algo asustado. Era una de las primeras veces en las que empezaba a sentir algo real, ya que, cuando estaba bebido perdía la noción hasta de mí mismo - Quiero decir, que podríamos dejarlo para la semana que viene y prepararlo mejor.

- Lo siento, don perfecto, vamos a tocar esta noche - dijo tajantemente, una Grace llena de energía aunque me sorprendía, ya que, era tan vaga que si lo hubiéramos dejado para la semana que viene, se lo hubiera preparado el día anterior - ¡Prepárate!

No manejaba bien la presión, me daba ganas de fumar. Respiré hondo unas tres o cuatro veces antes de ponerme más nervioso, tal y como me dijo mi psicóloga Janine. Dejé de ir a verla hace ya unas dos semanas, ya que, me dijo que estaba totalmente recuperado y podía volver a mi nueva vida, esa que ella me ayudó a construir a mi lado. Puedo decir que gracias a Janine, he podido salir del hoyo en el que estaba inmerso, en el que estaba prácticamente agonizando... me tendió su mano y decidí escucharla. Por todo lo que hablamos, decidí dejar todo lo antiguo atrás, e incluso, reconocer muchas de las cosas que no han sido culpa mía y seguir adelante con mi vida sin mi hermano, encontrarle el sentido. Pero no más chácharas, tengo que practicar para bordarlo esta noche, ya que, van a venir empresas discográficas muy importantes y tenemos que dar la talla.

Estuve practicando hasta pasadas las nueve de la noche y nuestro concierto era a las diez, así que, tenía que darme prisa. Digamos que estaba preparado, pero tendría que improvisar algunos acordes, ya que, era algo que me gustaba dejar al azar, era lo que me hacía ser un guitarrista diferente. La verdad, me apasionaba lo que estaba viviendo con mis compañeros de viaje, toda aquella adrenalina en cada concierto, cada nota saliendo de cada instrumento con fuerza y pasión, la voz de Gregor que era impresionante y todos los que nos miraban y escuchaban nuestra música, todo empezó a ser una locura desde el primer disco que conseguimos sacar al mercado, la gente estaba frenética y obtuvimos un montón de ventas. Firmamos con una discográfica que no era muy importante, ya que, estábamos empezando, pero ahora realmente queremos cambiarnos, por eso lo del debut de aquella noche, por eso tenía que salir bordado.

- Pensaba que no llegarías, tío - me informó Gregor, con su poca confianza en mí - Faltan cinco minutos para salir ahí - me señaló el escenario y me pareció increíble, estaba repleto de luces -.

- ¿Quién ha montado todo ésto? - le pregunté impresionado, dejando de lado el hecho de que pensaba que no iba a confiar en mí ni en nadie, cosa que siempre ha creado un montón de discusiones absurdas entre nosotros. Que no confíe en nadie a veces, me repatea - Es increíble.

- Bueno, ya conoces a Grace, le gusta todo a lo grande - respondió, llevándome al escenario para conectar la guitarra e ir preparando nuestra entrada triunfal -.

Todos se estaban arreglando en la parte de atrás, era un cuchitril horroroso donde solo cabían dos personas pero podíamos apañarnos, ya que, Henry (el batería), Grace y Gregor ya estaban listos, tan solo quedábamos Joss (el otro guitarrista) y yo, normalmente los que llegábamos justo a tiempo. Nos apresuramos todo lo que pudimos y salimos para recibir los continuados aplausos de todos aquellos que querían escuchar nuestra música, pero no esperaba ver aquella cara conocida, la que estuve esperando durante tanto tiempo y no apareció, el rostro más importante de aquel lugar y el que hizo que mis acordes fueran un completo desastre.

Según tocábamos, la opresión en el pecho se hacía cada vez más intensa, sabía que Michael estaba allí, observándome. ¿Qué estaba pasando? De repente, dejé de tocar por completo y me largué de allí, me faltaba el aire y no podía seguir con todo aquel bullicio de gente y los ojos de mi hermano puestos en mí, ésta vez si que me la iba a cargar con mis amigos, suerte si no me expulsaban del grupo. Salí de allí y, al respirar el aire fresco se me fue pasando toda aquella ansiedad experimentada durante el poco rato que llevábamos tocando, mientras nuestros seguidores se quedaban pasmados al ver que algo iba mal. El grupo salió fuera después de mí, bastante enfadados pero sabían que algo pasaba, yo jamás me desconcentraba así en un acontecimiento tan importante como aquél.

- ¿Qué es lo que te pasa? - preguntaba Grace constantemente, intentando apartar a Gregor de mí, ya que, estaba bastante furioso al haber hecho el ridículo de aquella manera delante de discográficas tan importantes - Vamos, dínoslo - me negaba a decir nada, para mí era demasiado doloroso y tampoco me lo creía del todo -.

- ¡Estás comprometiendo nuestro futuro, joder! - exclamó Gregor, empujándome contra la pared de aquella discoteca tan enorme en la que estábamos tocando - ¡¡Dilo!!

- ¡Mi hermano está aquí! - le grité, frustrado, quitándole las manos de mi sudadera con fiereza - Así que dame un respiro, joder.

Se quedaron perplejos. Ellos me conocieron un par de años después de haberme dejado mi hermano a mi suerte, sabían qué había ocurrido y mi reacción, cómo me sentía... en fin, todo. Dejaron de presionarme y me dieron un abrazo en grupo, me apoyaron muchísimo, son unos buenos compañeros que sé que podré contar con ellos para lo que sea y pedirles lo que necesite, siempre han estado conmigo.

- Te diré lo que vamos a hacer, Seth - me dijo Gregor, mientras se quitaba algunas lagrimillas de los ojos al igual que los demás. Intentando motivarme sobre todo, era un gran líder, siempre lo había sido aunque con mucho temperamento - Vamos a volver ahí, disculparnos por lo que ha ocurrido y tocar, vamos a hacer que flipen, ¿entiendes? - yo asentí sin decir una palabra, pero he de reconocer que me aterraba volver allí donde estaba mi hermano, Gregor se dio cuenta de ello por cómo me miraba - Estamos contigo y siempre lo hemos estado, Michael no lo estuvo nunca y no tienes por qué estar así, demuéstrale en quién te has convertido, enséñale quién eres y qué es lo que se ha perdido, no dejes que su sola presencia te desestabilice. Solo, ¡disfruta el momento con nosotros!

- Motivas de cojones - le dije de broma, a lo que todos terminamos riéndonos. Mientras los otros empezaban a entrar, le cogí del hombro, tenía una necesidad imperiosa de disculparme - Oye, siento mucho todo ésto, no esperaba que... pensaba...

-Tranquilo, Seth. Lo entiendo, no tienes por qué disculparte, lo arreglaremos - dijo de una forma comprensiva que tan solo los que tenían suerte podían apreciar en él, pero realmente le admiraba - Venga, vamos a ganarnos a esos tipos.

Nos dieron la oportunidad de volver a empezar alegando problemas técnicos y cierta indisposición por mi parte, a nadie le interesaba mi estado de ánimo en aquellos momentos, tenía que guardar las apariencias. Decidí disfrutar al máximo de aquel concierto como bien dijo Gregor, los acordes, su voz, la batería... Cabe decir que las discográficas disfrutaron con nuestro concierto, era exactamente lo que queríamos conseguir aún, dadas las circunstancias. Terminamos y empezamos a firmar autógrafos, no paraban de pedírnoslos y, por supuesto, llegó el turno de mi hermano y se dirigió directamente a mí como si no le importara nada más, tragué saliva y Gregor me puso una mano en el hombro en señal de apoyo, mirando a Michael como basura. No puedo culparle, en cierto modo, lo es.

- Aquí tienes - le dije, entregándole el disco que sacamos hacía un par de años después de habérselo firmado. El CD estaba rallado y la libreta de canciones desgastada, daba la sensación de que lo había escuchado bastante - ¿Quieres algo? - pregunté, al verlo ahí parado como un pasmarote -.

- ¿No vas a decirle nada más a tu hermano? - me quedé mirádole, desafiante -.

- ¿Qué es lo que pretendes? - le pregunté, con cara de pocos amigos - Por si no te has dado cuenta hay una cola enorme justo detrás de ti y no es que yo sea el tío más rápido del mundo.

- Venga, vamos fuera - dijo, a lo cual, le miré con indiferencia - Tan solo quiero hablar.

- Eso quise yo hace quince años y no me lo diste, así que, ahora tengo trabajo y no pienso dártelo yo - le recriminé. No quería apartarse, por lo que, Gregor llamó al agente de seguridad que había en la puerta de la discoteca, no repliqué en absoluto y dejé que se lo llevaran -.

Estuvimos durante horas firmando autógrafos como verdaderos maníacos, entusiasmados y contentos de ver que habíamos llegado a tanta gente. Al terminar, recogimos los instrumentos que dejamos en el escenario para poder irnos a descansar, eran las cuatro de la mañana y el cuerpo pedía una cama mullida y cómoda, pero al llegar a la puerta, todos mis deseos y esperanzas se desplomaron, ya que, Michael me esperaba en la misma mirándome fijamente. Al devolverle la mirada, todo volvió a mí como una ráfaga de fuego y cenizas, lo recordé todo dolorosamente pero intenté respirar profundamente para poder controlar la ansiedad que todo aquello me provocaba.

Recordé aquellas increíbles tardes de verano juntos en la playa, sin otra preocupación que nosotros mismos, ya que, prometimos que siempre nos cuidaríamos mutuamente. También me vinieron a la mente varias tardes de domingo delante de la televisión mirando el fútbol, intentando animar por todos los medios a nuestro equipo favorito, comportándonos como verdaderos fanáticos. Días acostados en el césped de un parque cercano hablando del futuro, de las cosas que podríamos llegar a hacer... Pero no solo vinieron momentos buenos, los malos empezaron a hacer cabida en aquel mundo de felicidad que se había creado en mi cabeza. Recordé aquel preciso momento en el que me dijo que tenía que irse, tenía algo importante que hacer al otro lado del país y que volvería en una semana, me prometió que lo haría, que estaría allí para mí, para superar la muerte de nuestra madre juntos, pero jamás apareció hasta hoy. No cabía excusa alguna, no permitía ningún tipo de justificación a eso. Volví en sí.

- ¿Qué estás haciendo aquí? - le pregunté, cansado. No podía creer que estuviera comportándose de manera tan indiferente y fría después de no habernos visto en tanto tiempo -.

- Manejas muy bien esa cosa - señaló la guitarra que tenía colgada a mis espaldas - Con esas notas y...

- Te he preguntado qué estás haciendo aquí, me importan una mierda los halagos - le respondí enfadado, no quería ni verle pero seguía teniendo curiosidad por saber por qué no volvió a casa después de aquel viaje - Así que, dilo o te quedas fuera - le avisé, dejándole entrar en mi casa -.

- Tan solo quería verte, he pasado por la ciudad - entró en casa y se sentó en el sofá, hice lo mismo, alucinando por la forma en la que se comportaba aquel ser desconocido para mí en aquellos momentos - Veo que todo te va genial.

- ¿Me abandonaste y lo único que se te ocurre decirme es que ves que todo me va genial? Estás bromeando, ¿verdad? - le pregunté, totalmente anonadado -.

- No he venido a hablar de eso - dijo, con cierto deje de tristeza en el rostro y con la voz apagada - Tan solo quiero saber cómo estás, ya está.

- Pues yo necesito hablar de ello, así que, dime - le respondí, tajantemente a aquello que no quería decir -.

Se quedó callado durante largo rato, no sabía qué decir o hacer. Me senté a su lado, no sabía qué podía ser tan malo como para no contármelo, de hecho, siempre hemos sido gemelos pero tampoco podemos leernos la mente mutuamente, necesitaba saberlo. Se tapó la cara con las manos, aquello desde luego que no era una buena señal, cuando hacía eso es que se arrepentía de algo muy serio que había hecho. Ahora era yo quién no sabía cómo ponerse, no sabía si sentirme intrigado, nervioso, alegre de tenerlo a mi lado o...

- Me fui a Rusia, de hecho, estuve dando tumbos. Quería... quería encontrar a nuestro padre y aquella era la única pista que tenía de él, no quise que vinieras porque no es una persona muy respetable, así que, te dejé aquí - me miró fijamente a los ojos, parecía arrepentido de ello - Pensé que volvería a la semana siguiente pero le encontré y era un tipo totalmente diferente a lo que me imaginaba, venía como de otro mundo...

- ¿De otro mundo? ¿Qué quieres decir? - le pregunté con curiosidad -.

- Es un sicario - me dijo, volviéndose a tapar los ojos - Si hubieras visto cómo... oh dios.

- ¿Y por qué no volviste? - era algo que no me dejaba dormir y necesitaba saberlo -.

- Porque no quería volver con las manos vacías, así que, digamos que empecé a infiltrarme en su vida haciéndole creer que era digno de confianza, que era como él - su mirada me confirmó algo que llevaba largo rato pensando - Quería sacarle de eso, quería que estuviera ahí para ti... yo no...

Mi cara era de completa sorpresa, ahora me explicaba muchas cosas pero terminé de ser tan ingenuo cuando empezó a reírse a lágrima viva, burlándose de mi ingenuidad. Nada de lo que había contado era verdad, tan solo se fue y no quiso volver, estuvo viajando por todo el mundo durante estos últimos quince años y tan solo era el mismo tipo egoísta que se fue, el mismo que dejó atrás a su familia y puso su diversión por delante de su hermano, delante de aquello que yo más quería y no podía creérmelo.

Le eché de mi casa, por supuesto, tendría que volver a las terapias con Janine porque ahora sí que me había perdido y no entendía en absoluto cómo una persona podía hacer algo así y después burlarse de mí de esa manera. Estaba completamente loco, no era alguien normal, no era la persona que recordaba, era un completo desconocido y no el chaval con el que jugaba al ajedrez, con el que estudiaba y resolvía los problemas de chicas. Le tuvo que pasar algo, pero era incapaz de sonsacárselo, ya se había reído de mí suficiente, ya no quería volver a verle, tan solo vino allí para regocijarse de mí como un crío malcriado, como alguien que espera que le reciban con los brazos abiertos hacia él y la diversión pero eso era imposible después de lo que había hecho, no podía permitirlo. 

No tengo ni idea de cómo pude dormir por la noche. Lo que sí sé es que no hay que querer a quién no se debe, no se debe esperar a alguien que no quiere volver ni tener esperanzas rotas por una persona que no merece ser salvada de sí misma. Me he sentido avergonzado por alguien que creía que era mi familia, por alguien con mi mismo rostro, pero con distinto carácter, alguien de cabello negro y algo largo, ojos azules y una sonrisa despiadada, era alguien que ya había dejado de entender y que me había dejado totalmente perplejo, de hecho, había hecho una entrada triunfal en eso de fingir, de pretender que soy algún tipo de imbécil. Me quedo con que soy una persona más que integra y sé lo que quiero, no voy a perder el tiempo con semejante individuo, una persona que ha dejado de ser mi familia por siempre, quedándome tan solo como el día que me abandonó, de hecho, lo ha vuelto a hacer.



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