Arma:




Encontraron el arma perfecta, una chica de quince años que provenía de otro planeta y tenía un don especial: podía matar con tan solo abrir los ojos y mirar a una persona. Siempre la habían buscado y la rastreaban todos los habitantes de todos los planetas existentes, ya que, ella era un arma definitiva, el arma que podría acabar con toda una especie, e incluso, erradicar a la gente problemática, en el caso del planeta Tierra. 

Se llamaba Katia, era hija de uno de los hombres más influyentes de Sovage; era uno de los planetas más desarrollados que se conocían, tenían lo último en tecnología, y era la más innovadora. Su padre trabajaba construyendo aparatos de tecnología avanzada, le encantaban y disfrutaba muchísimo, la gente pagaba sumas de dinero inimaginables por tener aquellas innovaciones tan completas en sus casas. 
Katia vivía con sus padres en una casa cerca de las Montañas de Hielo, allí era donde siempre había estado y donde había nacido. Su poder lo tenía desde que tenía unos seis años, aunque al principio, solo mataba animales; sus padres pensaron que el Poder de La Muerte le había llegado a su hija, ya que, la historia más antigua cuenta que en Sovage hay un elegido para que lleve ese poder hasta el fin de sus días, pero usándolo con total cautela. El problema era que ella aún no había aprendido a controlar su poder.

El Poder de La Muerte les trajo muchos problemas, ya que, venían de todos los planetas a ver si podían hacerse con "el arma", así es como la llamaban. Este poder hizo que los humanos provenientes del planeta Tierra se la llevaran y la tuvieran atada de los brazos en unas clavijas que habían en el techo en una sala cuadrada, sin nada a su alrededor, de color completamente blanco y en la que hacía tanto calor que Katia sudaba a mares.
Empezaron a interrogarla:

- ¿Nombre completo? - le preguntó un hombre de unos cuarenta años de edad, con bastantes canas, mirada fija y bastante cansada, parecía que llevaba días haciendo turnos de noche; llevaba un traje militar, así supuso Katia que aquello no iba a pintar bien, ese tipo de gente, jamás entendería su posición, tan solo seguían órdenes de sus superiores y se convertían en marionetas del sistema -.

- Katia Verkrent Normanding Fergutson - le dijo ella cansada de estar en la misma postura, llevaba con las manos en alto y atada desde hacía cinco horas -.

- ¿Planeta en el que vives? - su voz era alta y lo decía lo más claro posible, eso significaba que había cámaras que estaban grabando la situación -.

- Planeta Sovage, vivo justo en las Montañas de Hielo, cerca de la ciudad Humaredas del Viento... - agachó la cabeza, se sentía como si estuviera vendiendo a su pueblo diciendo la ubicación exacta donde vivía -.

- ¿Estado civil? 

- Soltera. Vivo con mi família.

- Vamos a proceder a hacerte algunas preguntas para el proyecto "Bala Negra", ¿de acuerdo? - le preguntó a la joven, como si ella supiera desde siempre qué era aquello -.

- No sé qué es eso - le respondió con desprecio, siempre había tenido respeto a los terranos pero ahora, lo habían perdido por completo - Lo que ha dicho del proyecto, no sé qué quiere decir...

- El proyecto "Bala Negra" es de suma importancia, es una operación en la que participan millones de tropas y muchas agencias de inteligencia. Es una operación que no puede salir mal, en la que necesitamos todo lo que podamos para conseguir derrotar a nuestro enemigo - lo dijo tan convencido que Katia pensó que se lo había estudiado antes de entrar a hacerle la entrevista -.

Aquel militar llevaba horas intentando que accediera a formar parte del proyecto "Bala Negra", pero ella no quería nada de eso. No quería tener que acceder a algo con lo que no creía ni pensaba que era bueno para el planeta en el que estaba en ese momento, así que, su respuesta fue la siguiente:

- No voy a mover un dedo por ustedes, ni por este estúpido planeta. Me han secuestrado de mi hogar y ahora estoy aquí incómoda, con hambre y sed y un montón de críos malcriados que solamente quieren el "arma" perfecta para terminar con su temible enemigo - le dijo mirando fijamente al militar que se acercó más a ella para escucharla con más claridad - Ustedes no han tenido respeto por ninguna ley cuando fueron a por mí a Sovage, y ahora me vienen interrogando y pidiendo que les ayude a derrocar a unos enemigos que ni siquiera son míos. Así que, no voy a participar en esa operación tan importante para ustedes o sus superiores o lo que sea, ¡es bastante absurdo!

Aquella fue la peor respuesta que pudo darles aquel día, aunque no lo supo hasta que vio cómo tenían a su padre cogido del cuello justo en la sala de enfrente. Lo pudo ver gracias a que la pared que tenía delante se volvió invisible por un momento para que pudiera ver cómo torturaban a su padre. Cerró los ojos y, cuando los abrió empezó a notar un calor profundo en ellos, parecía que ya llegaba el Poder de la Muerte para llevárselos a todos a la tumba, para llevarse todas sus almas; eso era algo con lo que los militares no habían pensado, que la joven podía controlar su poder hasta cierto punto y, que si la hacían enfadar podría hacer que toda aquella instalación donde les tenían retenidos a ella y su família saltara por los aires.

El padre de Katia sentía la vibración que su hija producía justo en la sala que tenía enfrente, estaba a punto de explotar, seguramente su pequeña estaba enfadadísima, ya que, jamás había sentido tal fuerza en su interior proveniente de ella. Aunque lo que prosiguió después fue algo bastante inesperado para los militares que les retenían: empezaron a sonar las alarmas de la instalación donde se encontraban, empezó a haber fuego por todas partes, había una luz roja y profunda procedente del lugar donde tenían a Katia; ella consiguió desatarse gracias a sus ojos, los que eran capaces de aniquilar a una población entera. 

Katia salió rápidamente de aquella habitación mucho más serena, se había calmado y ya no tenía los ojos enrojecidos ni ese calor que provenía de ellos cuando se enfadaba. Cogió a su padre que había caído al suelo a causa del terremoto y el incendio que había provocado Katia allí dentro, aquello estaba hecho un desastre; así que, ambos salieron por la puerta trasera de la instalación y consiguieron subir a una de las naves aparcadas fuera, justo la nave que habían utilizado para secuestrarla en Sovage, se acordaba perfectamente. 

Cuando salieron del planeta Tierra, sus ojos volvieron a volverse rojos a causa de la rabia y el calor que estaba a punto de salir de ellos. Salió de la nave con el traje para poder respirar en el espacio y, agarrándose a la parte exterior de ella, miró hacia la tierra y vio cómo empezaba a recalentarla poco a poco, haciendo que quisiera explotar. Su padre gritaba su nombre para que dejara a aquellas personas vivir en paz en su planeta, pero ella no podía parar, así que, consiguió su mayor venganza, consiguió destruir el planeta Tierra, aquel que la quería como esclava de sus operaciones y de sus superiores, aquella que no la tenía como una persona, no la tenían como una Sovage, como una especie que tenía su honor y la que era capaz de decidir por ella misma.

Aquello, aparte de matar a siete mil ciento veinticinco miles de millones de personas, hizo que los demás planetas dejaran de buscarla y que ni se les ocurriera pasar por Sovage para secuestrarla. Realmente mostró lo cruel que podía ser ella con las personas que intentaban torturar a su família y hacerle daño a ella atentando contra su libertad personal. Además pudo crear un anillo de fuego alrededor de Sovage para poder defenderla y preservar todo lo que tiene, junto con sus ciudadanos.

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