Emociones:





Una emoción es un fenómeno de corta duración, relacionado con los sentimientos, estimulación, intención y expresión, que ayudan al sujeto a adaptarse a las oportunidades y retos que enfrentará durante los sucesos significativos de su vida. Los diferentes aspectos observados se complementan e integran entre sí.

Las personas tenemos las llamadas expresiones faciales universales, con las que expresamos nuestras emociones a través de nuestro rostro. Se llaman universales porque en todas las partes del mundo son las mismas, no dependen de culturas ni de situaciones, ni idiomas, son siempre las mismas en todas partes, demostrado por Paul Ekman, considerado como el Buda del lenguaje no verbal. Las emociones básicas o expresiones faciales universales son las siguientes:

- Temor: Reacción emocional que surge de la interpretación de una situación que constituye una amenaza, física o psicológica, para el bienestar del individuo o ante una expectativa de que las propias capacidades de afrontamiento no pudieran estar a la altura de las circunstancias (Bandura, 1983). El miedo motiva la defensa, propicia la activación del sistema nervioso autónomo (Respuesta de pelea o huida) y muestra a cada persona su grado de vulnerabilidad ante las amenazas.
Los rasgos fisiológicos son temblores, transpiración, tensión y miradas rápidas alrededor. De forma positiva, el temor puede ofrecer apoyo motivacional y nuevas respuestas de afrontamiento ante el peligro, facilitando el aprendizaje. El miedo se muestra con la tirantez de los labios y, principalmente en la zona de los ojos. Los párpados inferiores se tensan y los superiores se elevan, mientras las cejas permanecen bajas y juntas.




- Enojo: Es una de las emociones más frecuentes y con mayor peso en la memoria. Consiste en la restricción a que fuerzas externas interfieran con los planes de las personas, en sus metas o su bienestar, y depende de la creencia propia de como “debería ser” la situación calificada de injusta o ilegítima. Surge también en respuesta de críticas y comportamientos negativos ajenos. El enfado dota al sujeto de mayor fuerza y energía, mayor sintonía contra las injusticias y también de una mayor sensación de control. Genera la respuesta lucha, que puede ser verbal o no verbal, directa o indirecta. Cabe destacar que las acciones en situación de enojo (problemas relacionales, intereses políticos,…) tienen sorprendentemente una alta tasa de éxito, casi siempre desde la expresión pacífica y asertiva de esta emoción. Es la emoción más peligrosa, ya que su propósito es destruir las barreras en el ambiente y cerca del 10% de estos episodios conducen a la agresión violenta (Tafrate, 2002). Se observan los rasgos de la ira en las cejas bajas y juntas, ojos brillantes y labios apretados.


- Tristeza: La tristeza (o angustia) es la emoción más negativa, y surge de las experiencias de separación o fracaso. Motiva fuertemente al individuo a iniciar comportamientos que alivien las circunstancias de la angustia y regresar a la situación inicial y le predispone a evitar situaciones similares en el futuro. La activación fisiológica no es enérgica, sino que se conduce de forma aletargada y retraída. La tristeza tiene la característica positiva de cohesionar de forma indirecta los grupos sociales en busca de apoyo y vínculo de los pares. Los rasgos biométricos de esta expresión son la pérdida del enfoque ocular, los párpados superiores bajos y una ligera inclinación de las esquinas de los labios hacia abajo.



- Asco: Implica distanciamiento con una situación u objeto considerado “contaminado” (físico o moral). Las características de estos sucesos deteriorados depende del desarrollo y la cultura (Rozin, 1993), de forma aprendida. Su función básica es el rechazo, y difícilmente puede representar un papel motivacional positivo. La emoción del DESPRECIO se obtiene como la unión de fuertes sentimientos de enfado y repulsión hacia el mismo objeto o suceso, más intensa y violenta que ellas; el “motor del odio”. Esta emoción es más sutil, y se distingue por la elevación y tensión leve de uno de los lados del labio.



- Gozo: Los resultados deseables conducen a sentimientos de alegría o gozo. El éxito, el logro personal y la obtención de recompensas y valoraciones positivas de los otros es un claro indicador de la felicidad. Muestra la dirección correcta hacia la que el individuo desea encaminarse, y es un fuerte motor motivacional. Es, por lo tanto, la reacción contraria y opuesta a la tristeza. Ayudan a la repetición de conductas con consecuencias positivas y refuerzan las relaciones interpersonales. La emoción del gozo (o felicidad) se relaciona con una postura relajada y una expresión sonriente. Una sonrisa real mostrará actividad en el músculo que rodea el ojo, ligeras arrugas en las “patas de gallo”, así como elevación de las mejillas.



- Interés: Es la emoción más predominante en el mundo cotidiano, y siempre energiza los procesos motivacionales en cierto nivel y redirige la acción de un suceso u objeto a otro. Es fluido, cambiante, y se asocia con los acontecimientos novedosos y complejos, aquellos que suponen un reto para el individuo y donde se sienten competentes para enfrentarlo. Son mecanismos de esta emoción los relacionados con la SORPRESA, que genera el deseo de explorar y extraer información de los actos desconocidos que nos rodean. Suscita el deseo de aprender y desarrollar nuevas capacidades, la creatividad y el ingenio, y dirige la atención de forma concentrada y directa hacia una meta concreta. 
El apoyo del interés, en definitiva, es fundamental para el entrenamiento. La sorpresa real es instantánea y fugaz, dura menos de un segundo en el rostro, y su expresión va acompañada de signos característicos, como lo son la abertura de los ojos y los labios y la elevación de las cejas.



Entrevista a Paul Ekman sobre las expresiones faciales universales: https://www.youtube.com/watch?v=8Qc8_iY7eOo


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